Ante la injusticia: desobediencia y autogestión

         Dice la Declaración de los derechos del hombre [y las mujeres] y del ciudadano [y el campesinado] de 1789 (los corchetes son míos), “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”.

        “Cuando la injusticia se convierte en ley, la rebelión se convierte en deber”. La desobediencia puede ser una herramienta eficaz para la transformación, a lo largo de la historia han existido campañas de desobediencia a leyes injustas: Thoreau en el S. XIX contra el conflicto militar entre EEUU y Méjico y la esclavitud, Gandhi y el movimiento por la liberación de la India del Imperio británico, el movimiento negro contra las leyes racistas en EEUU, y, más reciente y próxima, la objeción de conciencia contra el servicio militar obligatorio.

         Estas campañas, exitosas en resultados, se basaban en la desobediencia como experiencia de dignidad. Decía Thoreau, “me cuesta menos en todo sentido incurrir en la penalidad de la desobediencia al Estado, de lo que me costaría obedecer. Me sentiría como si valiera menos en este caso…”, Gandhi afirmaba, “obedecer leyes injustas es contrario a mi dignidad como persona”.

       Efectivamente, cuando alguien entiende que obedecer leyes injustas sólo puede servir para fortalecer la injusticia mientras desobedecerlas puede servir de freno, es cuando se puede plantear seriamente la desobediencia como instrumento de cambio social, a la vez que darse cuenta de cuán grata puede ser como experiencia de dignidad personal y colectiva.

       Pero no se trata únicamente de no “respaldar” un sistema injusto, sino de construir otro justo. Para ello, tenemos en la autogestión colectiva una forma de cubrir nuestras necesidades sin tener que recurrir a empresas capitalistas con las que no compartimos valores ni al estado, que ni tan siquiera está por la labor.

       Carpinteras, enfermeros, campesinas y maestros nos necesitamos, y nos podemos organizar para gestionar desde lo local nuestras vidas, creando espacios políticos donde decidir nuestros asuntos: la educación, la salud, nuestra alimentación, basándonos en valores de solidaridad, de respeto al medio ambiente y a la diversidad.

        Están surgiendo iniciativas interesantes en estos sentidos. La iniciativa derechoderebelión.net promueve la desobediencia civil masiva, entre ellas la desobediencia económica para, por ejemplo, desviar los fondos que recibe el estado de nuestros impuestos, y luego malgestiona, a proyectos autogestionados que sirven verdaderamente a fines sociales, y el movimiento de las cooperativas integrales, en Valencia, Catalunya, Euskal Herria, Galicia y Madrid, entre otros territorios, que sirven para autoorganizarse protegiéndose de la acción de empresas y el estado.

       Será un camino lleno de dificultades, y de dignidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s