Archivos Mensuales: julio 2014

De negociaciones con La Caixa

        Entramos en la oficina. La misma en la que unas semanas antes había entrado con la chivi en la calle Carretería de Cuenca. El día anterior me llamaron por teléfono para que por favor no acudiera con ningún animal. Fui con un compañero de la PAH Cuenca.

        Habíamos quedado con dos señores de La Caixa, D. Antonio Carrasco, director del área de calidad para Castilla-La Mancha y Extremadura, y D. Francisco Javier Escamilla, director del banco para Cuenca y Guadalajara, pero estaban tres. Joan era el mediador “imparcial” que había puesto La Caixa para la negociación, venía desde Barcelona expresamente para esta reunión. Cuesta creer en la imparcialidad de una mediación cuando una de las partes ni siquiera sabe que va a existir y, por supuesto, no participa en su elección. Justo el día anterior en esa misma conversación telefónica habíamos confirmado las personas que iban a acudir a la reunión y Joan no estaba en la lista. ¡Sorpresa! Qué pena, de saberlo les habría llevado tres requesones en vez de dos.

       Los señores de La Caixa se entretuvieron un rato criminalizando a la PAH Cuenca por apoyar al movimiento okupa, ¿acaso no les quedó claro el día de los reyes magos que la PAH forma parte del movimiento okupa? (http://afectadosporlahipoteca.com/2014/01/05/nueva-obra-social-propiedad-de-caixa-banc-en-madrid/). No queda otra que defender nuestros derechos y a veces puede que esto suponga quebrantar alguna norma establecida jurídicamente: impedir la ejecución de una orden de desahucio es contrario a la ley. Es una apuesta decidida por cambiar este estado de cosas en el que los bancos lo quieren todo a nuestra costa y el Estado les facilita la tarea con la legislación correspondiente, y si es menester se cambia la constitución. La apuesta se llama desobediencia civil.

       Una ofertaca la que propusieron los señores de La Caixa: 10 euros al mes el primer año, los siguientes “no lo sabemos, dependería de unas cláusulas”. A mi pregunta de cuáles serían esas cláusulas la respuesta es obvia para un banquero, “Ejem, sí, las cláusulas, unas cláusulas razonables claro”. “Sí, pero ¿cuáles?”. Parece absurdo pero me fui de la reunión sin saber cuáles eran. Y quien me contestó fue Joan, el mediador “imparcial”.

      En la propia reunión rechacé la propuesta, no hacía falta pensarlo mucho. ¡Esas cláusulas son las que van a definir un precio y no me las quieren decir! Está la cosa como para fiarse de los banqueros…

      Creo que están malacostumbrados, demasiadas veces dando la información que les interesa, la que no se la guardan y “aquí, aquí es donde tiene que firmar”… Ahora, tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que dice que esto es ilegal, los juzgados les dan candela por ocultar información en las negociaciones de los contratos hipotecarios, eso sí, hay que denunciarlo y sólo lo hace una minoría, de modo que los bancos pueden robarnos, les podemos pillar pero pueden seguir robándonos con el beneplácito del estado.

      Precisamente surgió este tema en la reunión, claro lo saqué yo. Pensé que La Caixa se habría trabajado un discurso pero observé que no. Mientras Antonio Carrasco me confirmó por teléfono semanas antes (sí, reconozco que es un tema que me gusta sacar a los banqueros) que La Caixa tenía cláusulas ilegales en las hipotecas de las entidades bancarias que ha comprado en los últimos años (Cajasol, Banco de Valencia, Caja Guadalajara, Caja de Burgos…), resultó que Fco. Javier Escamilla negó la mayor.

     Lo que quedó claro es que Antonio Carrasco no conoce a Rajoy. Eso comentó cuando les dije que “claro, con amigos en el gobierno lo tenéis fácil”. Isidré Fainé, presidente del banco, sí le conoce, el otro día le vi en un periódico con el presi en la Moncloa, se reían.

     Acabó la reunión y nos fuimos a casa, pobre Joan que la suya estaba más lejos. Le costó más su billete de AVE que el primer año de alquiler de la granja en su propuesta.

     Algunos días después le comenté por teléfono a Antonio, creo que ya le puedo llamar Antonio, que se me había ocurrido una propuesta y quería exponérsela, aquí se volvieron más austeros y me dijo que se la mandara por correo, supongo que para ahorrar gastos, no sólo Joan vive fuera de Cuenca, también Antonio, que creo que vive en el AVE, y Javier en Guadalajara.

     Después de ver cómo estaba la granja cuando llegué y cómo está ahora, uno piensa que en todo caso La Caixa le debe dinero. Y resulta que así sería si me desahucian; según el art. 703.2 LEC el propietario debe abonar a la persona desahuciada los bienes inseparables que sean de su propiedad, en concreto en mi caso serían 1963,87 euros en concepto de materiales de construcción para habilitar la cocina de la que no disponía la vivienda.

      No pienso pagar nada en concepto de alquiler a La Caixa que no sea esto, o la rehabilitación de la vivienda la consideramos como pago de alquiler o me desahucian y la paga, lo que está claro es que no es mi intención ir regalando cosas a los bancos. Vamos a ver que prefiere La Caixa, y su alma caritativa.

Alea jacta est.

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